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jueves, 17 de marzo de 2011

Ella en la distancia I

Esta es la primer carta que escribí a la chica chubutense de la cual hablé un poco en esta entrada: Recuerdos y actualizaciones IV.


Me dieron ganas de escribirte algo, soy de expresarme por escrito bastante, y muchas veces es más entendible que nada por lo menos de mi parte. En realidad no sé bien qué es lo que quiero decirte, pero mientras vaya escribiendo van a ir surgiendo las ideas.

Primero que nada, debo decirte, que cuando te ví, como te dije, sentí algo muy especial; no solo por lo hermosa que sos, sino que sentía algo diferente, no sé si se llamará química, atracción espiritual, locura o como sea que se llame… pero sé que algo sentí por vos. Tanto que todavía tengo grabado un día que estaba en el comedor, sentado, viendo a la nada, aburrido y vos de repente pasaste, recuero perfectamente tu cara, esa sonrisa tan linda que tenés, y yo como embobado me quedé viéndote a la vez que pasabas a mi lado, y mientras pensaba “esta chica es única”. Todavía también me acuerdo de cuando leíste tu ensayo, el escuchar tu voz me hacía tan bien, tal que fue de los pocos que presté tanta atención jaja. Y como te acordarás que te comenté, pensé “con esta chica tengo que hablar aunque sea ahora”; y así fue como surgió la pregunta boluda que te hice jaja, pero logré lo que quise, hablamos :D. Hubiera estado bueno que nos hayamos hecho amigos ahí, que hubiéramos conversado horas y horas, que hubiéramos salido a caminar por los alrededores, en fin que hubiéramos pasado tiempo juntos; lamentablemente soy un boludo, y como sabés mis inseguridades me jugaron en contra; pensaba que eras seria, que no me hubieses dado bola si te hablaba, cosas así; pero bueno no vale la pena volver al pasado.

Será el destino, Dios, o simplemente que no quise que mis intenciones quedasen en Tucumán; así que fue ahí cuando nos conocimos por Internet :D… fue ahí cuando creo que me enamoré de tu forma de ser, de expresarte, de hacerme reír, la pasaba muy bien en esas conversaciones. Obviamente nunca te dije nada de lo anterior, ni tampoco intenté decirte nada de lo que sentía; creía que sería al vicio, que de nada serviría, y principalmente que vos no sentías nada pero de nada por mí ni a palos!

En fin, continuaron nuestras charlas, cada vez me sentía más a gusto con vos; y como te dije recientemente, a pesar de que estuviésemos a miles de kilómetros, sentía como si en realidad hubiésemos estado juntos. Llegó el glorioso día en que no sé por qué razón me terminé arriesgando a intentar establecer algo más con vos, y no sabés la felicidad (te va a parecer gracioso, pero me paré de la silla y festejé como si mi equipo hubiera hecho un gol en un partido de fútbol) cuando me dijiste que sí te gustaba.

Actualmente, sé que es todo muy rápido lo que está pasando entre nosotros, como que también es muy raro, y hasta difícil diría yo. A la vez, soy conciente de que no me querés muchísimo, ni tampoco estás convencida de que lo mejor sea tratar de estar juntos, y también de tus infinitas dudas sobre muchas cosas. Pero no me importa, porque también soy conciente de que algo te importo, aunque sea un poquito, y a ese poquito yo lo voy a explotar, y lo voy a convertir en un montón! Voy a hacer todo lo que pueda para que me quieras de verdad, para que no tengás dudas, para que salgamos adelante juntos, para ayudarte en lo que sea necesario, para estar siempre para lo que necesites, y sea lo que sea que pase al final no me importa, yo sé que voy a hacer todo eso. Te lo juro.


Te quiero inimaginablemente.

Tato.


Y ahora estoy acá. Ella está supuestamente eliminada de mi vida, no tengo su número, su mail o su facebook. No recibo mensajes suyos. No tengo noticias de ella. Sin embargo, a pesar de que quiera olvidar, a veces vienen a mí esos recuerdos de nuestras conversaciones, y esos extraños recuerdos de cómo había pensado que sería nuestra relación. Nada funcionó y acá estoy, impotente. No estoy al borde del suicidio tampoco, pero sí es de esas cosas que me gustaría que hubiesen pasado de otra forma.

"Quizás esta vida no me juega buenas cartas, pero en otra vida... espero volverla a ver"

Saludos.

lunes, 14 de marzo de 2011

Sapere Aude

Bueno como prometí anteriormente, acá dejo el ensayo que me permitió llegar a las instancias nacionales de las Olimpíadas de Filosofía en Tucumán. Si bien me parece que es bueno, hay muchos pensamientos que fueron evolucionando y cambiando con el tiempo. Posteriormente voy a subir otro ensayo, que hice unos meses después, que tiene cierto parecido, pero a la vez no tanto. Saludos y espero disfruten.

Sapere Aude


Introducción


Que eres un esclavo, Neo. Igual que los demás, naciste en cautiverio, naciste en una prisión
que no puedes ni oler ni saborear ni tocar. Una prisión para tu mente.

Morfeus, The Matrix


Existen dos mundos. Uno es el que conoce la mayoría de la gente, es aquél que creen que es la realidad, aquella realidad presentada por el diario del lunes, las noticias de la medianoche, el programa de radio de la tarde, todo aquello que las personas pueden observar sentadas tranquilas en su oficina, mientras controlan la asistencia de los empleados, mientras escriben una carta en nombre del jefe, mientras están cuidando a sus hijos en casa, o también, ¿por qué no? Mientras se encuentran en el colegio, estudiando Literatura o conversando en el recreo. El otro mundo del que hablo, es aquél que conocen sólo una pequeña cantidad de personas, aquellas que tienen la capacidad de influir en los demás, que pueden “crear” un mundo para los demás, que les imponen su verdad. Éstas son las personas que tienen el poder, el poder de determinar el ser de los demás.

¿Acaso es posible conocer a esta gente? ¿Cómo llegan a tener el poder? ¿Por qué ellos y no cualquiera? Lo que haré a lo largo de este escrito es responder éstas preguntas, que llevará a aquél que continúe leyendo a partir de este punto, a adquirir la capacidad de conocer la verdad, a ser capaz de determinar cuál es la realidad.

Como le dijo Morfeus a Neo, en la película The Matrix: “Esta es tu última oportunidad. Después, ya no podrás echarte atrás. Si tomas la pastilla azul fin de la historia. Despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creerte. Si tomas la roja, te quedas en el País de las Maravillas y yo te enseñaré hasta dónde llega la madriguera de conejos. Recuerda: lo único que te ofrezco es la verdad. Nada más. Sígueme.”


Desarrollo


Oigo exclamar por doquier: ¡No razones! El oficial dice: ¡No razones, adiéstrate! El finanzista: ¡No razones y paga! El pastor: ¡No razones, ten fe!”

Immanuel Kant, Filosofía de la Historia


Para explicar quiénes son aquellos que tienen el poder, debo explicar cómo una persona llega a obtenerlo. Para ello, voy a “tomar prestada” la “Alegoría de la caverna” de Platón, aunque por supuesto con una interpretación diferente y con un objetivo diferente al del autor.

Platón hace que nos imaginemos a unas personas que habitan una caverna subterránea, que están sentadas de espaldas, atadas de pies y manos por unas cadenas, sólo pueden mirar la pared de la caverna. Detrás de ellos hay un muro alto y por detrás del muro caminan unos seres que parecen personas, detrás de estas figuras arde una hoguera, la que dibuja sombras contra la pared de la caverna. Por lo tanto, lo único que pueden ver los prisioneros es un teatro de sombras. Han estado en la misma postura desde que nacieron, por ello creen que las sombras son lo único que existe.

La caverna subterránea es el mundo dónde habitan las personas “normales”, aquellos que no tienen nada de poder. ¿Quiénes los aprisionaron? Justamente las personas que tienen más poder que ellos. Aquellos que se encuentran en la superficie de la caverna, que conocen la verdad, que pueden ver la luz del sol, son los que más poder tienen y quienes pueden controlar a todos los prisioneros.

¿Qué representan las cadenas? Las cadenas son las leyes, la moral, las tradiciones, las costumbres. Conceptos que son creados, cambiados, actualizados constantemente por los habitantes de la superficie, con el objetivo de mantener cautivos a los habitantes de la caverna. Para que se pasen la vida observando las sombras en la pared, la sombra de la realidad, la sombra de lo verdadero, creyendo que éstas sombras son lo único que existe. Las cadenas, no hacen más que imponerles no sólo cómo deben ser, ni cómo comportarse, sino más bien, diría yo, les imponen qué ser. Esas cadenas, no les permiten llegar a conocer la verdad, les llenan de imposiciones, de remordimiento, de vergüenza, de timidez hacia el verdadero mundo, hacia lo que en realidad son, los conducen directamente hacia la ignorancia, hacia la imposibilidad de razonar por ellos mismos. Los crían como esclavos con una mente conformista, cerrada y conservadora.

¿Qué son las sombras? Las sombras son todo el mundo como los prisioneros se imaginan que es, aquel mundo que puede ver todo el tiempo en la CNN, que ven en las películas con efectos especiales de Hollywood, que ven en un Mundial de fútbol, aquello que les enseñan en el colegio sin lugar a cuestionamientos.

Esta caverna no es propia de esta era únicamente, por supuesto que no. Siempre existieron habitantes de la superficie, y sus prisioneros. Marx propone que las personas que tienen el poder son aquellas que dominan los medios de producción, y siempre existe y existió gente acreedora de ésta cualidad. Desde los tiempos de la Antigua Grecia (los aristócratas, los nobles), pasando por la Edad Media (la Iglesia, con los valores cristianos como cadenas, que hasta dominaron a los reyes más fuertes), y hasta el mismísimo comunismo (Stalin y el verso de la “igualdad”). Muchos se preguntarán si los políticos son ahora los habitantes de la superficie, por supuesto que no, el poder actual es acunado por las entidades financieras, que no sólo tienen poder en sus lugares de origen sino en todo el mundo (sí, gracias a la globalización por supuesto), las grandes empresas, ¡Los “jefes” del capitalismo! ¡Los que financian las campañas de los políticos! Sí, los políticos, quienes no son más que simples marionetas (¿para qué el titiritero se arriesgaría a mostrar la cara? Se perdería el sentido de la obra). Las cadenas de una época a otra pueden cambiar, pero lo que no cambia es el hecho de la existencia de carcelero y prisionero.

¿Existe alguna forma de librarse de las cadenas y salir de la caverna? Se debe tratar de llegar lo más cerca posible de ser el Übermensch (superhombre), de Nietzsche, es decir, romper con todas los prejuicios, valores, leyes y toda clase de estructuras mentales que les hayan impuesto, cuestionar todo lo que conocen con el sólo objetivo de querer salir de la caverna, llegar a la superficie, conocer el verdadero mundo, llegar al poder. Frantz Facon expresa lo que quiero decir perfectamente mediante una simple frase: “No nos convertimos en lo que somos sino mediante la negación íntima y radical de lo que han hecho de nosotros.” Deben superarse cada vez más y más, valerse unicamente de su propio razonamiento, así sus facultades de liberar su mente serán mayores, mayor poder serán capaces de alcanzar, mayor será el daño que ocasionarán a las cadenas y más libertad tendrán. Hay un largo trecho desde las profundidades de la caverna hacia la superficie. A medida que se va logrando romper las cadenas, poco a poco el cuerpo será más libre, se irá obteniendo mayor poder, por lo que se será capaz de dominar a las personas que estén por debajo suyo, aunque también existirá un poder superior.

Los niños en la escuela, tienen una figura del poder en el aula, ¿quién es? El profesor, que es un poco más libre que los alumnos, ya sea por tener mayor experiencia en la vida, por los estudios que realizó o cualquier otra causa. Un profesor, es capaz de manejar completamente a los alumnos, ¿cómo se explica ésto? Pues bien, un día en el cual los chicos están aprendiendo por primera vez en su vida sobre el Descubrimiento de América, el profesor puede decirles que Colón llegó a América en 1506, los chicos lo creerán y lo estudiarán de esa forma, total, lo que dice el profesor está bien, y ellos no tienen conocimientos previos sobre el tema. Analicemos la situación, los chicos están sometidos al poder del profesor, están atados a sus cadenas. El profesor, también tiene cadenas (directores, Ministerio de Educación, etc.), pero se encuentra en un nivel superior de la caverna con respecto a sus alumnos. Una de las cadenas inmovilizadoras de los chicos, es el conformismo, muy pocos llegarán a sus casas a leer más, preocuparse por saber más, comprobar si el profesor tiene o no razón, lo que los lleva a sumirse en la ignorancia. Y, a su vez, el hecho de que el profesor ya les haya proporcionado la información errónea, refuerza esa cadena, ¿por qué van a preocuparse en aprender algo que ya les enseñaron? el profesor sabe, hay que escucharlo, hasta existe el miedo de ser castigado por dudar de él. Es notorio también lo fácil que puede resultar, “alterar” la realidad en la que viven los chicos; en ese momento, y hasta que no consigan la información correcta, para lo cual deben romper la cadena del conformismo, vivirán en un mundo en el cual Colón descubrió América en 1506, no en el mundo real, en el cual Colón arribó a América en 1492 (claro que ésta es la verdad que enseñó el poder a lo largo de la Historia, lo cual no significa que sea la realidad).

Ejemplos así, se pueden encontrar en diversos ámbitos de la vida cotidiana, no solo se debe pensar en el poder como aquel que se utiliza para dominar un país o el mundo, sino también en el trabajo, en un equipo de fútbol, o en la mismísima familia, justamente porque se utiliza un sistema de jerarquización y delegación en la caverna, tal como en una empresa existe un propietario, un gerente general, gerentes de área, jefes de grupos de trabajos, y por último trabajadores.

Las leyes y la justicia, son de las cadenas más poderosas que pueden detener a los prisioneros de la caverna. Una persona que de verdad desee alcanzar la superficie deberá romper reglas, por supuesto que de una forma sumamente astuta, es preciso tener poder para hacerlo; pero cuando lo logre será capaz de hasta crear las leyes que quiera e impartir justicia como quiera, lo justo será lo que a él le parezca justo, lo correcto será lo que a él le parezca correcto. Voy a citar un pasaje del Martín Fierro para aclarar lo que pienso sobre las leyes:


...la ley se hace para todos,

mas solo al pobre le rige.

La ley es tela de araña

en mi inorancia lo esplico:

no la tema el hombre rico

nunca la tema el que mande

pues la ruempe el bicho grande

y sólo enrieda a los chicos.


Es la ley como la lluvia:

nunca puede ser pareja;

el que la aguanta se queja,

pero el asunto es sencillo,

la ley es como el cuchillo:

no ofiende a quien lo maneja...”


Cada vez que se es más libre ¿qué pasa? Al principio el prisionero al estar más cerca de la superficie se cegará por la potente luz que observa, sus ojos no están acostumbrados, pero luego se acostumbrará. José Pablo Feinmann dice: “Cuando surgimos a la realidad, surgimos a la realidad del poder”, irán descubriendo lo que es el verdadero mundo, les parecerá absurdo, se sentirán angustiados al pensar que toda su vida vivieron una mentira, pero en este punto de inflexión es imposible retornar, uno se mete en el sistema del poder, se hace un habitante de la superficie más.

¿Volver a la caverna a liberar a los otros prisioneros? Mi teoría se diferencia de la de Platón en este aspecto, una persona que hizo todo lo que tuvo que hacer por llegar a la superficie, nunca volvería para “hacer el papel de héroe”. Simplemente el poder se hará más fuerte, las cadenas de los prisioneros serán más, y más aferradas a ellos se encontrarán. Existen personas que intentan rescatar a los prisioneros, sin embargo no se puede ir en contra del sistema. Pero habremos logrado lo que queríamos: poder y estaremos más cerca de conocer la verdad, entenderemos finalmente cómo es que funciona este mundo.


Conclusión


El amor no existe, solo la pasión. Con pasión, obtengo fuerza. Con fuerza, obtengo odio. Con odio, obtengo poder. Con poder, obtengo la victoria. Con la victoria, mis cadenas se rompen. La Fuerza me liberará.

Código Sith, Star Wars


Según el lugar y el momento de la Historia que se utilicen como referencia, se podrá observar que las concepciones con respecto a qué está bien o mal, qué es correcto o incorrecto, qué es normal o anormal, cambian. La explicación: la existencia de diferentes instituciones que tenían en sus manos el poder, que para no perderlo debían buscar la forma de mantener a las personas “normales” bajo su dominio, así es como crearon una realidad alternativa para ellos.

El poder se obtiene al lograr romper las cadenas mentales que aprisionan a la gente durante toda su vida. Aquél que sea lo suficientemente capaz de colocar en la cúspide de su pirámide de valores a la obtención de poder, que en su mente sólo exista esa sed de conocer la realidad, que realmente piense “el fin justifica los medios”, aquél será capaz de llegar más cerca del Sol, más cerca de la verdad, y logrará aprisionar a las personas imponiéndoles su propia verdad, aquellas personas como las que él fue alguna vez.

En fin, no soy más que un “prisionero” más en la caverna, quien cree saber cómo hacer para salir de ella. Puedo tener razón, como que también puedo no tenerla. Puede ser que logre librarme algún día de las cadenas que me amarran al subsuelo, como que puede ser también que esté totalmente equivocado y pase mi vida viendo las sombras de una realidad que jamás lograré conocer.



Tato


Bibliografía


Platón, Apología de Sócrates, ed. Orbis, Madrid, 1998.


Foucault, M., Vigilar y castigar, ed. Siglo XXI, Buenos Aires, 1978.


Nietzsche, Crepúsculo de los ídolos, www.nitzscheana.com


Nietzsche, Más allá del bien y el mal, www.nitzscheana.com


Maquiavelo, El príncipe, ed. Gradifico, Buenos Aires, 2008.


José Pablo Feinmann, La Filosofía y el barro de la Historia, ed. Planeta, Buenos Aires, 2010.



lunes, 28 de febrero de 2011

Probando...

Hace mucho tiempo que dejé abandonado este blog, así como muchas cosas sucedieron en mi vida, cosas que tienen que ver con la política, libros que leí, actividades en las que participé, fiestas a las que fui, amigos que hice, amigos que dejé, el colegio del que me recibí, viajes que realicé. Ahora me encuentro perdido, dudando de muchas cosas, pero seguro de muchas otras. Mañana empiezo la facultad, en realidad es un simple curso de ambientación que dura hasta el viernes. Viernes por la noche vuelo a Córdoba (en realidad voy en colectivo, pero queda más copado poner "vuelo" jaja). Quiero volver a escribir, creo que es una parte de mí que alejé en este tiempo y que prefiero volver a hacer mía. Por lo tanto, lectores míos (si es que quedan o sino a buscar otros se ha dicho), prepárense, voy a ponerme las pilas con esto NUEVAMENTE!

domingo, 21 de noviembre de 2010

Rayuela de la vida

“La rayuela se juega con una piedrita que hay que empujar con la punta del zapato. Ingredientes: una piedrita, una acera, un zapato, y un bello dibujo de tiza, preferentemente de colores. En lo alto está el Cielo, abajo está la Tierra, es muy difícil llegar con la piedrita al Cielo, casi siempre se calcula mal y la piedrita sale del dibujo. Poco a poco se va adquiriendo la habilidad necesaria para salvar las diferentes casillas y un día se aprende a salir de la Tierra y remontar la piedrita hasta el Cielo, hasta entrar en el Cielo”. La vida es un juego, se podría comprar con este juego justamente nada más simple que, la Rayuela. Todos en la vida siempre empiezan estancados en la Tierra, y al pasar los años se va tratando de avanzar en las casillas con mucho esfuerzo, después de numerosos retrocesos o hasta salidas fuera del dibujo. No todos logran alcanzar el Cielo, pero sí la gran mayoría lucha por hacerlo; sin embargo, clato está, también están aquellas personas que se dan por vencidas en el juego y abandonan.

La novela de Julio Córtazar, Rayuela es la mismísima expresión de lo que planteo. Esto se puede ver en el siguiente fragmento de la obra: “Un mundo suntuosamente orquestado se resolvía, para los olfatos finos, en la nada; pero el misterio empezaba allí, porque al mismo tiempo que se presentía el nihilismo total de la obra, una intención más demorada podía sospechar que no era ésa la intención de Morelli, que la autodestrucción virtual de cada fragmento del libro era como la búsqueda del metal noble en plena ganga”. En este pequeño pasaje, los personajes debatían sobre la obra de un viejo autor de quien ellos eran fanáticos: Morelli; quien vendría a ser un alter ego de Cortázar. A largo de Rayuela, se puede observar claramente a lo que se refieren con estas palabras, una novela que parecería mostrar cuán absurdo el mundo es, la inexistencia de un orden que lo rija, llena de pensamientos nihilistas y pesimistas; yo puedo afirmar que cuando nosotros nos detenemos a pensar sobre cómo es nuestra vida, estamos totalmente invadidos de estos sentimientos: de si tiene sentido o no, de si las cosas que hacemos son razonables o incoherentes, de si lo que hacemos está bien o mal, y hasta el punto de llegar a problemas mucho más metafísicos como la duda de la existencia de lo real, del tiempo, etcétera. Pero, si nos ponemos a analizar más detenidamente podremos encontrarle “la vuelta” y saber que no vivimos por “nada”, que existen las cosas, que podemos llevar a cabo grandes empresas, que podemos ser grandes personas y que sí podemos salir adelante y enfrentar nuestra vida; así como en Rayuela, analizando detenidamente el libro, se le pueden encontrar numerosos sentidos, diversos temas que trata, tiene un orden perfectamente lógico y razonable.

Somos seres humanos, homo sapiens, y como dice Etienne en Rayuela, “Hago cosas que en el fondo me quitan un poco el mal gusto al vacío. Esa es la mejor definición de homo sapiens” y estoy totalmente de acuerdo con él, no hay ser humano capaz de hacer algo por nada, todas las cosas que hacemos las hacemos por el simple hecho de no sentirnos vacíos, inútiles, improductivos. Será producto de las exigencias de la sociedad, será producto de nuestros instintos o de nuestra razón; no lo sé, pero si sé que esto es lo que sucede; si a alguna persona le llegara a ocurrir lo contrario estará en un trance, una depresión, un malestar que le hará parecerse a un simple animal, actuando por nada, sin noción del tiempo, sin proyectos, sin metas que seguir; es así que cuando llega a este estado y si no lo cambia, es muy probable que todo culmine con su simple desaparición, es decir, al dejar de ser humano, también deja su existencia, no puede ser otra cosa más que “nada”.

Gregorovious también ayuda a explicar lo que pretendo decir: “En realidad nosotros somos como las comedias como cuando uno llega al teatro en el segundo acto. Todo es muy bonito pero no se entiende nada. Los actores actúan y hablan no se sabe por qué, a causa de qué. Proyectamos en ellos nuestra propia ignorancia y nos parece que entran y salen muy decididos.” Nosotros no entendemos por qué vivimos, por qué hacemos lo que hacemos, por qué estudiamos, por qué nos tenemos que recibir, por qué trabajar. Simplemente lo hacemos, capáz que en ciertos momentos pensemos que es absurdo hacerlo, pero en el fondo todo tiene sentido, lo que pasa es que no logramos comprenderlo, no logramos unir esos fragmentos en los cuales se divide nuestra vida, y así poder encontrar, como diría Heráclito, “el logos” que domina nuestra vida.

En la discusión entra el personaje principal de la novela, Horacio Oliveira, quien parece no lograr encontrar el sentido de su vida, ni comprender qué es lo que hace. Una persona que cree que todo puede llegar a ser absurdo, “Lo absurdo no son las cosas, lo absurdo es que las cosas estén ahí y las sintamos absurdas” dice; claramente refleja su pensamiento escéptico, destructivo; planteando la inexistencia de lo lógico y de la realidad misma. Así como en esta frase: “Y ahí está el problema, saber si lo que llamás la especie ha caminado hacia adelante o, en un momento dado agarró por la vía falsa”, aquí Oliveira plantea la posibilidad de que la esencia de ser humano esté completamente equivocada, que en realidad estemos haciendo todo al revés. Horacio se equivoca, o por lo menos su pensamiento está parcialmente errado. Quizás sea absurdo el buscar coherencia en nuestra vida, el buscar un orden lógico, porque tal vez es imposible, ni siquiera existen; tal vez lo que nos parece absurdo en realidad no lo es, simplemente nos lo parece por no estar acostumbrados a ello; sin embargo creo que somos una sociedad la cual sin esas costumbres no podría tener conceptos claros, y por ende sería totalmente imposible nuestra vida como personas individuales y seres sociales, quizás tendríamos otro tipo de vida, pero no como la conocemos hoy. Y eso nos conduce al problema referebte a las vías que hemos tomamos los seres humanos, ¿vamos para atrás o para adelante?, es imposible determinarlo; sin embargo lo que es posible saber es que estamos llendo para algún lugar, sea adelante, atrás, derecha o izquierda; no estamos quietos, y eso, a mí parecer, es lo importante, nos movemos constantemente, avanzamos y progresamos.

El planteo de Oliveira me recuerda al viejo planteo de Descartes, sobre si lo que vivimos es la realidad o simplemente un sueño, y tal es así que una parte de la novela se menciona “Y ya que estamos, ahí hay una enfermera que empieza a preguntarse si somos un sueño o un par de vagos. ¿Qué va a pasar? Si viene a echarnos, ¿es una enfermera que nos echa o un sueño que echa a dos filósofos que están soñando con un hospital donde entre otras cosas hay un viejo y una mariposa enfurecida?”. Y yo respondo a este planteo: ¡Qué importa si somos parte de un sueño o estamos viviendo realmente! Lo único que interesa es que continuemos, no nos quedemos quietos y tratemos de luchar por lo que creamos, sea un sueño o sea la realidad. Si fue un sueño y peleamos por lo que creímos correcto, luego despertaremos y seremos felices porque habremos tratado de hacerlo o hasta podremos haberlo logrado. Si era la realidad que estábamos viviendo, quizás no podamos luego darnos cuenta de lo que conseguimos o por lo que combatimos, pero antes de morir quizás nos demos cuenta de eso y, nadie ni nada nos quitará esa satisfacción que sentiremos.

Durante practicamente toda la novela Horacio Oliveira, tiene esos pensamientos pesimistas que yo tanto detesto, sin embargo al mismo tiempo; los demás personajes aluden a que en realidad él sí busca algo; a pesar de tener cuarenta años de edad aproximadamente, de tener una relación bastante inestable, de tener un trabajo mediocre, de no haber estudiado y de divagar la mayor parte del tiempo; hay algo que Horacio busca y él se da cuenta en los dos peores momentos de su vida.

Primero cuando se encuentra haciendo el papel de vagabundo, durmiendo con Emmanuelle, habla de su kibutz (aquello que busca) y se da cuenta que siempre se encontraba ahí, era la Maga, sin embargo lo había descuidado y perdido, al darse cuenta de esto, le trae satisfacción haber descubierto qué era aquello que buscaba y de lo cuál todos se daban cuenta, sin embargo, ahora estaba sin nada, lo había perdido, y lo peor es que no tenía nuevos proyectos, nuevas metas, ahora no tenía un kibutz que buscar.

Vuelve a Argentina, soltero nuevamente, al límite de la locura, sin objetivos, y viendo en sus amigos Traveler y Talita, lo que él podría haber sido de haberse dado cuenta de lo que él tenía; es así que hasta llega al punto de querer suicidarse, como había mencionado anteriormente, la sensación de vacío puede llevar al humano a su inexistencia; en ese momento, por más que no esté del todo claro, Horacio decide seguir luchando y continúa su búsqueda del kibutz, gracias al amor que sienten sus amigos por él, se da cuenta de que en su país, logró encontrar la amistad que tantos años antes había perdido y que se le había hecho un sentimiento extraño a su conciencia. Quizás no encontró una nueva Maga, la buscó en Talita, pero no era la Maga; tampoco encontró nuevamente su yo superado, aquél que tenía el amor de la Maga, lo buscó en Traveler, pero no era él. Lo que si encontró en ellos, fue amistad, algo nuevo e inesperado que le permitió salir adelante.

Oliveira, un jugador más de la Rayuela, muy buen jugador, supo llegar al Cielo, pero ni se dio cuenta y siguió jugando, cometió muchos errores, se salió del dibujo varias veces; casi decide abandonar el juego, pero sus amigos lo convencen de que no lo haga y decide continuar hasta que pueda llegar al Cielo nuevamente.

Para concluir, la vida es un conjunto de partes sueltas, desordenadas, a simple vista sin un orden lógico o coherencia alguna; es como un rompecabezas, el rompecabezas de la vida, el cual cada persona debe ir armando y, quizás algún día lo acabe, quizás no, pero nadie le quitará la satisfacción de haber pensado y pensado, peleado y luchado por haber querido completarlo. Comparé a la vida con dos juegos, y creo que no pude haberla comparado con algo mejor, porque eso es lo que, es un simple juego.

domingo, 1 de agosto de 2010

Aburrido de la vida

No sé si alguna vez les pasó el sentirse aburrido de la vida. En este momento siento una extrema necesidad de un gran cambio, estoy harto, me siento mal, me siento solo, me siento desepcionado, me siento triste, estoy embolado.

Siempre digo que no me molesta en lo más mínimo estar solo, y generalmente es así (pasé todas mis vacaciones solo, sin ningún problema). Pero hay veces que realmente necesito la compañía de alguien, alguien con quien pueda discuir sobre todos mis pensamientos, alguien con quien pueda salir a boludear por ahí, alguien con quien me pueda reír, alguien con quien poder escuchar música. Muy pocas veces, casi nunca tengo a alguien así a mi lado. Debe ser que pido demasiado, sé que soy medio diferente (o bastante), y que esa persona que esté a mi lado tampoco quiero que sea "normal" por así decirlo, pero bueno... ¿tan difícil es encontrar a un amigo, amiga, compañero, compañera, novia, que sea perfecto/a para mí? Ese es el problema, pienso que tiene que ser perfecto todo, y me cuesta aceptar que algo no lo es.

Esta rutina de mierda que tengo siempre, y que me da la sensación de para qué mierda sirve mi vida en estos momentos, me termina volviendo loco al final del día. Me dan ganas de tener 30 años ya, estar trabajando e intentando cambiar este mundo de mierda. Pero me pongo a pensar, y seguro que a esa edad también voy a sentir lo mismo. ¿Estamos condenados a hacer cosas por nada por toda la eternidad? ¿Qué es aquello por lo que vivimos? ¡Cómo me gustaría ser de esas personas que viven únicamente el momento y nunca piensan en sus respectivos futuros! Ese es otro problema, yo vivo en el mañana, no en el presente.

Esta ciudad de mierda donde vivo, con alma de pueblo, es también parte de mis problemas. Detesto cómo se mueven las personas a mis alrededores. Parece que viviéramos en esas películas de época, en las cuales todo lo del otro importa. Y no es eso lo peor, sino que a causa de ello, mucha gente no es realmente como es, sino que vive en función de qué dirán los demás, simplemente lo odio y a la vez tengo miedo, tengo miedo de volverme así, de dejar de ser como soy por los demás.

Pero bueno, por suerte dentro de unos cuantos meses mi vida supuestamente cambiará, voy a entrar en la Facultad, otro ambiente, conoceré gente que por ahí tenga más parecido conmigo, con intereses similares, si bien voy a seguir viviendo en esta pseudo-ciudad mi ambiente va a cambiar, y creo que es cuando realmente va a empezar mi vida, y a recorrer mi camino para descubrir cómo funciona el mundo y qué es la realidad. Saludos.

martes, 6 de julio de 2010

Yo

Me llamo Diego, me dicen Tato, tengo 17 años y vivo en San Salvador de Jujuy. Sí, seguro muchas personas no tienen la más pálida idea de dónde queda esta pequeña ciudad, pero bueno. Con respecto a mi personalidad, nunca creí que fuera un chico común, no lo soy, ni tampoco creo que lo seré. Tengo una obsesión por ser el mejor, por siempre destacar en todo, si es necesario me esfuerzo día y noche para lograrlo. A veces es bueno, otras veces me siento demasiado mal por ello, siento como si no pudiera relajarme ni dos segundos. Cuando llegué al Secundario, comencé a competir en Natación, ese maldito deporte me consumió, me aisló y construí una muralla alrededor mío. Lo único que hacía era pensar en ganar, ganar y ganar, iba al Colegio, dormía, entrenaba, comía, y nada más. Mi vida social se acabó en ese entonces. Si bien me fue bastante bien en ese período de mi vida, me deprimí mucho en un torneo y bueh terminé mandando a la mierda todo. También fue una época en la que me puse a leer mucho (siempre había leído, me encanta, pero nunca a tal nivel), es impresionante lo que puede ocasionar descubrir nuevas ideas y opiniones, terminé cambiando mi mirada al mundo. Quería descubrir los misterios del Universio, estaba decidido, y me esforcé estudiando tanto como me había esforzado para el deporte. Sin embargo, sentía un inmenso vacío dentro mío, necesitaba algo más, necesitaba compañía, necesitaba afecto, soy una persona super-empática, siento lo que los demás sienten (hasta en los partidos de fútbol siento la tristeza de quien pierde), pero no podía, prácticamente no tenía un grupo con el cual juntarme y tampoco era mi interés escuchar las estúpidas conversaciones de "qué joda hay hoy?", "éste se la hizo a la otra", "la otra cortó con éste" y un largo etc., típicos chusmeríos, no sé si será así en todos lados, pero en esta ciudad es así. Continué leyendo y leyendo, ahora estoy en un período en el que lo único que quiero es saber cómo funciona la sociedad, cómo funciona el mundo tal como lo expliqué en mi primer posteo. Conseguí un grupo de amigos, sin embargo me resulta un poco difícil, mi excesiva sensibilidad me lleva a ponerme mal por muchas cosas, si no siento el afecto por parte de la gente me termino alejando. Odio esa parte de mí, también odio esa capacidad mía para mostrarme de una forma fría, distante, que en mi opinión aleja también a la gente de mí. Pero de a poco voy cambiando, y se va derrumbando esa muralla alrededor mío, espero que vengan tiempos mejores.