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domingo, 21 de noviembre de 2010

Rayuela de la vida

“La rayuela se juega con una piedrita que hay que empujar con la punta del zapato. Ingredientes: una piedrita, una acera, un zapato, y un bello dibujo de tiza, preferentemente de colores. En lo alto está el Cielo, abajo está la Tierra, es muy difícil llegar con la piedrita al Cielo, casi siempre se calcula mal y la piedrita sale del dibujo. Poco a poco se va adquiriendo la habilidad necesaria para salvar las diferentes casillas y un día se aprende a salir de la Tierra y remontar la piedrita hasta el Cielo, hasta entrar en el Cielo”. La vida es un juego, se podría comprar con este juego justamente nada más simple que, la Rayuela. Todos en la vida siempre empiezan estancados en la Tierra, y al pasar los años se va tratando de avanzar en las casillas con mucho esfuerzo, después de numerosos retrocesos o hasta salidas fuera del dibujo. No todos logran alcanzar el Cielo, pero sí la gran mayoría lucha por hacerlo; sin embargo, clato está, también están aquellas personas que se dan por vencidas en el juego y abandonan.

La novela de Julio Córtazar, Rayuela es la mismísima expresión de lo que planteo. Esto se puede ver en el siguiente fragmento de la obra: “Un mundo suntuosamente orquestado se resolvía, para los olfatos finos, en la nada; pero el misterio empezaba allí, porque al mismo tiempo que se presentía el nihilismo total de la obra, una intención más demorada podía sospechar que no era ésa la intención de Morelli, que la autodestrucción virtual de cada fragmento del libro era como la búsqueda del metal noble en plena ganga”. En este pequeño pasaje, los personajes debatían sobre la obra de un viejo autor de quien ellos eran fanáticos: Morelli; quien vendría a ser un alter ego de Cortázar. A largo de Rayuela, se puede observar claramente a lo que se refieren con estas palabras, una novela que parecería mostrar cuán absurdo el mundo es, la inexistencia de un orden que lo rija, llena de pensamientos nihilistas y pesimistas; yo puedo afirmar que cuando nosotros nos detenemos a pensar sobre cómo es nuestra vida, estamos totalmente invadidos de estos sentimientos: de si tiene sentido o no, de si las cosas que hacemos son razonables o incoherentes, de si lo que hacemos está bien o mal, y hasta el punto de llegar a problemas mucho más metafísicos como la duda de la existencia de lo real, del tiempo, etcétera. Pero, si nos ponemos a analizar más detenidamente podremos encontrarle “la vuelta” y saber que no vivimos por “nada”, que existen las cosas, que podemos llevar a cabo grandes empresas, que podemos ser grandes personas y que sí podemos salir adelante y enfrentar nuestra vida; así como en Rayuela, analizando detenidamente el libro, se le pueden encontrar numerosos sentidos, diversos temas que trata, tiene un orden perfectamente lógico y razonable.

Somos seres humanos, homo sapiens, y como dice Etienne en Rayuela, “Hago cosas que en el fondo me quitan un poco el mal gusto al vacío. Esa es la mejor definición de homo sapiens” y estoy totalmente de acuerdo con él, no hay ser humano capaz de hacer algo por nada, todas las cosas que hacemos las hacemos por el simple hecho de no sentirnos vacíos, inútiles, improductivos. Será producto de las exigencias de la sociedad, será producto de nuestros instintos o de nuestra razón; no lo sé, pero si sé que esto es lo que sucede; si a alguna persona le llegara a ocurrir lo contrario estará en un trance, una depresión, un malestar que le hará parecerse a un simple animal, actuando por nada, sin noción del tiempo, sin proyectos, sin metas que seguir; es así que cuando llega a este estado y si no lo cambia, es muy probable que todo culmine con su simple desaparición, es decir, al dejar de ser humano, también deja su existencia, no puede ser otra cosa más que “nada”.

Gregorovious también ayuda a explicar lo que pretendo decir: “En realidad nosotros somos como las comedias como cuando uno llega al teatro en el segundo acto. Todo es muy bonito pero no se entiende nada. Los actores actúan y hablan no se sabe por qué, a causa de qué. Proyectamos en ellos nuestra propia ignorancia y nos parece que entran y salen muy decididos.” Nosotros no entendemos por qué vivimos, por qué hacemos lo que hacemos, por qué estudiamos, por qué nos tenemos que recibir, por qué trabajar. Simplemente lo hacemos, capáz que en ciertos momentos pensemos que es absurdo hacerlo, pero en el fondo todo tiene sentido, lo que pasa es que no logramos comprenderlo, no logramos unir esos fragmentos en los cuales se divide nuestra vida, y así poder encontrar, como diría Heráclito, “el logos” que domina nuestra vida.

En la discusión entra el personaje principal de la novela, Horacio Oliveira, quien parece no lograr encontrar el sentido de su vida, ni comprender qué es lo que hace. Una persona que cree que todo puede llegar a ser absurdo, “Lo absurdo no son las cosas, lo absurdo es que las cosas estén ahí y las sintamos absurdas” dice; claramente refleja su pensamiento escéptico, destructivo; planteando la inexistencia de lo lógico y de la realidad misma. Así como en esta frase: “Y ahí está el problema, saber si lo que llamás la especie ha caminado hacia adelante o, en un momento dado agarró por la vía falsa”, aquí Oliveira plantea la posibilidad de que la esencia de ser humano esté completamente equivocada, que en realidad estemos haciendo todo al revés. Horacio se equivoca, o por lo menos su pensamiento está parcialmente errado. Quizás sea absurdo el buscar coherencia en nuestra vida, el buscar un orden lógico, porque tal vez es imposible, ni siquiera existen; tal vez lo que nos parece absurdo en realidad no lo es, simplemente nos lo parece por no estar acostumbrados a ello; sin embargo creo que somos una sociedad la cual sin esas costumbres no podría tener conceptos claros, y por ende sería totalmente imposible nuestra vida como personas individuales y seres sociales, quizás tendríamos otro tipo de vida, pero no como la conocemos hoy. Y eso nos conduce al problema referebte a las vías que hemos tomamos los seres humanos, ¿vamos para atrás o para adelante?, es imposible determinarlo; sin embargo lo que es posible saber es que estamos llendo para algún lugar, sea adelante, atrás, derecha o izquierda; no estamos quietos, y eso, a mí parecer, es lo importante, nos movemos constantemente, avanzamos y progresamos.

El planteo de Oliveira me recuerda al viejo planteo de Descartes, sobre si lo que vivimos es la realidad o simplemente un sueño, y tal es así que una parte de la novela se menciona “Y ya que estamos, ahí hay una enfermera que empieza a preguntarse si somos un sueño o un par de vagos. ¿Qué va a pasar? Si viene a echarnos, ¿es una enfermera que nos echa o un sueño que echa a dos filósofos que están soñando con un hospital donde entre otras cosas hay un viejo y una mariposa enfurecida?”. Y yo respondo a este planteo: ¡Qué importa si somos parte de un sueño o estamos viviendo realmente! Lo único que interesa es que continuemos, no nos quedemos quietos y tratemos de luchar por lo que creamos, sea un sueño o sea la realidad. Si fue un sueño y peleamos por lo que creímos correcto, luego despertaremos y seremos felices porque habremos tratado de hacerlo o hasta podremos haberlo logrado. Si era la realidad que estábamos viviendo, quizás no podamos luego darnos cuenta de lo que conseguimos o por lo que combatimos, pero antes de morir quizás nos demos cuenta de eso y, nadie ni nada nos quitará esa satisfacción que sentiremos.

Durante practicamente toda la novela Horacio Oliveira, tiene esos pensamientos pesimistas que yo tanto detesto, sin embargo al mismo tiempo; los demás personajes aluden a que en realidad él sí busca algo; a pesar de tener cuarenta años de edad aproximadamente, de tener una relación bastante inestable, de tener un trabajo mediocre, de no haber estudiado y de divagar la mayor parte del tiempo; hay algo que Horacio busca y él se da cuenta en los dos peores momentos de su vida.

Primero cuando se encuentra haciendo el papel de vagabundo, durmiendo con Emmanuelle, habla de su kibutz (aquello que busca) y se da cuenta que siempre se encontraba ahí, era la Maga, sin embargo lo había descuidado y perdido, al darse cuenta de esto, le trae satisfacción haber descubierto qué era aquello que buscaba y de lo cuál todos se daban cuenta, sin embargo, ahora estaba sin nada, lo había perdido, y lo peor es que no tenía nuevos proyectos, nuevas metas, ahora no tenía un kibutz que buscar.

Vuelve a Argentina, soltero nuevamente, al límite de la locura, sin objetivos, y viendo en sus amigos Traveler y Talita, lo que él podría haber sido de haberse dado cuenta de lo que él tenía; es así que hasta llega al punto de querer suicidarse, como había mencionado anteriormente, la sensación de vacío puede llevar al humano a su inexistencia; en ese momento, por más que no esté del todo claro, Horacio decide seguir luchando y continúa su búsqueda del kibutz, gracias al amor que sienten sus amigos por él, se da cuenta de que en su país, logró encontrar la amistad que tantos años antes había perdido y que se le había hecho un sentimiento extraño a su conciencia. Quizás no encontró una nueva Maga, la buscó en Talita, pero no era la Maga; tampoco encontró nuevamente su yo superado, aquél que tenía el amor de la Maga, lo buscó en Traveler, pero no era él. Lo que si encontró en ellos, fue amistad, algo nuevo e inesperado que le permitió salir adelante.

Oliveira, un jugador más de la Rayuela, muy buen jugador, supo llegar al Cielo, pero ni se dio cuenta y siguió jugando, cometió muchos errores, se salió del dibujo varias veces; casi decide abandonar el juego, pero sus amigos lo convencen de que no lo haga y decide continuar hasta que pueda llegar al Cielo nuevamente.

Para concluir, la vida es un conjunto de partes sueltas, desordenadas, a simple vista sin un orden lógico o coherencia alguna; es como un rompecabezas, el rompecabezas de la vida, el cual cada persona debe ir armando y, quizás algún día lo acabe, quizás no, pero nadie le quitará la satisfacción de haber pensado y pensado, peleado y luchado por haber querido completarlo. Comparé a la vida con dos juegos, y creo que no pude haberla comparado con algo mejor, porque eso es lo que, es un simple juego.

martes, 10 de agosto de 2010

Conventos (Parte I)

Voy a empezar a escribir una serie de entradas relacionadas, sí como lo dice el título, con los conventos. "¿Con los conventos?" se preguntarán ustedes. "¿Qué puta puede escribir sobre los conventos?". Yo no, Victor Hugo, en su libro Los Miserables, dedicó unas cuantas páginas a los conventos, a reflexionar sobre la vida que se lleva en ellos y a relacionarlos con otros aspectos. A continuación voy a colocar la cita del día de hoy:

"Cuando los monasterios abundan en una nación son trabas para la circulación, establecimientos que obstruyen, centros de pereza instalados allí donde debería haber puestos de trabajo. Las comunidades monásticas son a la comunidad social lo que el muérdago a la encina, lo que la verrgua al cuerpo humano. Su prosperidad y su apogeo significan el empobrecimiento del país. El régimen monástico, bueno en los principios de la civilización, útil en la misión de dominación de la brutalidad por medio de lo espiritual, es malo para la virilidad de los pueblos. Además, cuando se gasta y entra en el período de desarreglo, continúa dando el ejemplo. Es malo por las mismas razones que lo hacen saludable en su período de pureza."

En mi opinión este fragmento, se puede relacionar no solo con los conventos, sino con la Iglesia Católica en general, o por lo menos en la Historia Argentina siempre lo fue.

¿Por qué una entidad que supuestamente es la encargada de llevar la palabra de Dios a las personas y de esta forma guiar sus vidas, sería considerada como el mal de un país? Es así de simple, la Iglesia no es más que un aliado de los más poderosos (siendo la Iglesia misma acreedora de un poder atemorizante) y por ende la palabra y enseñanzas de Dios, no son tomadas más que un instrumento para dominar a las masas.

Si nos ponemos a analizar la Historia Argentina, podremos ver que siempre que un Gobierno trataba de hacer las cosas masomenos bien, o mejor dicho trataba de buscar una mayor equidad socioecónomica y por lo tanto ir en contra de los intereses de la "elite" nacional, era derrocado o se le impedía gobernar de la forma en que lo pudiese haber hecho. La Iglesia siempre estuvo detrás de estos atentados contra el Estado, siempre en busca de mantener su poderío, siempre tratando de mantener a la gente fiel a su organización.

Veamos el ejemplo de Perón, Perón fue derrocado por un golpe militar, pero ¿quién apoyaba este golpe? Nada más ni nada menos que la mismísima Iglesia Católica y los poderosos empresarios y terratenientes argentinos (de estos últimos también escribiré en una futura entrada). Perón quería separar totalmente a la Iglesia del Estado, hasta se había aprobado la ley del Divorcio. ¡Los curas no podían permitir que esto se les escapara de sus manos! ¡Derroquemos a Perón! Y así fue.

La Historia parece repetirse miremos donde miremos. Lo que me preocupa, es la situación actual, en la cual nuestro gobierno parece querer tomar medidas parecidas a las de Perón, quitarles a los más ricos para darles a los más pobres, sacarle poder a la Iglesia y lograr mayor igualdad en el país (por lo menos esa es la idea), ¿podrán lograrlo?

PD: Debo aclarar que este escrito no tiene nada que ver con mi forma de ver la religión, sino analizo a la Iglesia Católica como una mera institución.

miércoles, 14 de julio de 2010

La soledad de los números primos, de Paolo Giordano

Acabo de terminar este excelente libro, altamente adictivo, sí de esos que no podés soltar hasta que los terminás. Además de que me parece que va a quedar en un lugar especial en mi vida. Me lo recomendó una gran amiga, italiana, estaba de intercambio y posiblemente no la vuelva a ver nunca más. También es especial por cómo me siento identificado con uno de los personajes: Mattia, y a la vez entendido por alguien.
En resúmen el libro se trata de dos chicos, con serios traumas psicológicos, que a pesar de ser uno para el otro, a pesar de estar tan cerca, a pesar de ser tan especiales los dos, a pesar de tenerse ellos dos contra el mundo, nunca llegan a "tocarse". Por eso la metáfora con los números primos gemelos, que son aquellos números primos consecutivos y separados por un sólo número, 3 y 5, 5 y 7, 11 y 13, 17 y 19, etc.
Totalmente recomendado, es muy buena la descripción que hace el autor de sus personajes, de sus problemas y todo, también me parece genial las metáforas y formas de explicar los pasajes y situaciones "oscuras" del libro (que son muchas).
De Paolo Giordano solo sé que se recibió del colegio con honores (100/100), estudió Física, se está doctorando, o ya se doctoró algo así. Muy parecido también a Mattia, aunque no se dice nada de su vida personal, por lo que no estoy seguro si habla de él mismo con este personaje.